jueves, 17 de septiembre de 2015

¡Vamos, qué nos vamos! : Cosas fatálicas + F?iselina

Y nosotras que pensábamos que esto de llevar un blog de este estilo nos resultaría “fácil”… Ilusas. Pero oye, no desistimos, que en el fondo siempre se trata de eso. Primera entrada en condiciones borrada y vuelta a escribir (mea culpa), fotos que se ven mal, cámaras que no enfocan, falta de tiempo, demasiadas ideas… Un cúmulo de cosas “fatálicas” que han hecho que tardemos más de lo que queríamos en estrenar esto de una vez. Pero ya estamos aquí, ya hemos llegado y ya os traemos cosas.

Estrenamos el blog con la presentación de un material que ninguna conocía (o que nunca nos habíamos parado a probar), fácil de utilizar y con tropecientos usos, muy muy útil si tienes pensado trabajar con tela; la friselina.

F?selina (sacada-de-algún-lugar-del-googleimages)
 La flixelina, fliselina, frixelina (nadie tiene claro cómo se llama, al parecer) es una entretela termoadhesiva que evita, principalmente, que uses pegamento o tengas que poner mil trescientos alfileres. Se utiliza sobre todo para hacer apliques y reforzar y dar consistencia a los diseños de tela pero es tremendamente útil si, como yo, desesperas cuando tienes que coser demasiado (sobre todo si pretendes que la costura quede perfecta y resulta que no tienes la maña suficiente). Existe la fliselina de una cara y de doble cara, en cuadrados, en tiras o enrollada… Todo depende del uso que quieras darle y todas ellas son bastante económicas.

Ejemplos de apliques para camisetas. Isa con sus telas.

¿Cómo se utiliza? Ésto es lo mejor. Es tan simple de utilizar que seguramente, en cuanto lo leáis, ya se os habrán ocurrido otros usos que darle. Yo la utilicé para hacer unos cojines. Iba a contrarreloj, necesitaba unos cojines chulos que reprodujeran unos cubos de un videojuego, pero no tenía demasiado tiempo, así que tenía que pensar en algo fácil y no demasiado complicado, pero con un resultado que no fuera algo desmesuradamente cutre… Y creo que lo conseguí.


¿Cómo los hice? Fácil, compré un par de cojines lisos y busqué en internet el diseño que quería. Una vez impreso, coloqué la fliselina sobre la plantilla para calcarla. La fliselina que yo utilicé venía con un papel en una de las caras que me facilitó el trabajo, pero siempre podemos utilizar papel vegetal o de horno. Cuidado a la hora de calcar la plantilla porque al pegar nuestro aplique, deberemos darle la vuelta y nos quedará en “modo espejo”.

Una vez tenemos en la fliselina calcado el diseño, recortamos las piezas dejando un poco de margen. A continuación, ponemos las piezas sobre la tela que queramos utilizar (yo en este caso utilicé fieltro) con el papel hacia arriba y pasamos la plancha con cuidado. Se nos quedarán las piezas de fliselina pegadas a la tela. Recortamos entonces la tela por las líneas que habíamos dibujado en la fliselina y ya tendremos nuestras piezas de tela.

Ahora queda lo más “complicado”, tenemos que pegar nuestras piezas en la base, en este caso el cojín. Lo mejor es “estudiar” el diseño para saber que piezas hay que poner primero y qué piezas hay que poner después. Yo no tuve problemas porque casi todas las piezas estaban separadas, pero como dice mi abuela; más vale prevenir que curar.


Cuando ya sepamos cómo debemos colocarlas, despegamos el papel de la fliselina y lo ponemos sobre la base (con la tela hacia arriba, obviamente), pasamos de nuevo la plancha… ¡y ya tenemos nuestras piezas pegadas!

Pero ¡ojo! que la fliselina no es mano de santo; ayuda, pero no hace todo el trabajo. Lo suyo es que una vez pegado todo el diseño, se haga un pespunte o, como mínimo, se den unas puntadas para que las piezas queden bien fijas. Podéis añadirle, si se os da bien, dibujos o detalles bordados, colocarle algún detalle como botones o cualquier cosa que se os ocurra. Si le ponéis detalles y mimo el resultado será de 10.


Y ahora ¡a dejar volar la imaginación!
Pd: No dejéis de mandarnos las fotos de vuestros diseños. ¡Los esperamos con muchas ganas! :)

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